Luego de un diagnóstico de identidad y de las
entrevistas con los socios se definió que el camino
de rediseño sería actualizar la marca y adecuarla a
los nuevos tiempos llevándola a una imagen
corporativa.
Apostamos por el uso de la sigla BMA como un sello que representa la búsqueda, la materialidad y
la actitud que definen la producción arquitectónica
de la oficina, abandonando el uso de los apellidos y de las palabras arquitectos y/o asociados en la marca.